Recurvo Olímpico

recurve-bow

La modalidad de Arco Recurvo es la del arco que compite a nivel Olímpico, es similar al arco tradicional, solo que las palas tienen una doble curva, lo que incrementa la fuerza del arco y suaviza el disparo.

El uso del arco como sistema de competición comenzó a tomar  gran auge a raiz del reinado de Enrique VIII tras declinar el valor del arco  como arma de guerra después de la aparición de las armas de fuego en el siglo  XVI.  La existencia del tiro con arco quedó  garantizada por el reto y la diversión que supone su uso, y fue precisamente  dicho monarca, el que promovió el tiro con arco como deporte oficial en  Inglaterra.

A partir de 1600 se crearon todo tipo de sociedades relacionadas con el tiro con arco. Las competiciones y torneos servían para medir la categoría de cada una de ellas y fueron el primer paso en la constitución del deporte del Tiro con Arco.

Con el paso del tiempo las mujeres también practicaron este deporte y la primera vez que una de ellas entró a formar parte de una sociedad de arqueros fue en 1787.

Al contrario de lo que cree mucha gente, el tiro con arco no fue practicado en los juegos olímpicos de la antigüedad en Grecia, sí lo fue el lanzamiento de jabalina o de disco. La primera vez que el tiro con arco apareció en unas Olimpiadas fue en París en 1900, las segundas de la era moderna, restablecidos por el Barón de Coubertín y fundador del Comité Olímpico Internacional, celebrándose en Atenas en 1896 los primeros juegos de esta segunda etapa.

En los Juegos Olímpicos de San Luis (1904) y los de Inglaterra (1908) se tomaron en serio esta modalidad, aunque luego cayó en el olvido. Tuvieron una representación fugaz en Bélgica (1920) aunque aún tendrían que pasar otros 52 años hasta que el tiro con arco se consolidase como deporte olímpico (Munich 1972).

Modernizado en 1992 para aumentar el interés, las tiradas olímpicas consisten en una ronda clasificatoria, una eliminatoria, una final, una eliminatoria por equipos y una final por equipos. Las pruebas individuales engloban 64 arqueros que tiran todos al mismo tiempo a dianas situadas a 70 m de distancia. Los éxitos más clamorosos del tiro con arco español lo representa la medalla de oro conseguida en Barcelona 92 por el equipo español compuesto por Juan Carlos Holgado, Alfonso Méndez y Antonio Vázquez, rememorando igualmente el majestuoso encendido del pebetero olímpico en la ceremonia de inauguración, de la mano de Antonio Rebollo y la gran actuación del ya fallecido y recordado gran arquero asturiano José Fernández, en los juegos paralímpicos, al conseguir la medalla de plata para España.

Hoy en día, el moderno arco recurvado olímpico, es fruto del resultado en el avance de la tecnología aplicada a la fabricación de nuevos materiales e investigación en diseños más eficientes. En esencia, y partiendo desde los sencillos arcos de iniciación, confeccionados en materiales más básicos como la madera o la fibra de vidrio, los cuerpos evoluciona a partir de modernas aleaciones que condicionan su peso y diseño en post de la búsqueda personal de cualidades específicas: peso, robustez, sencillez de montaje, durabilidad y resistencia física etc. etc.

La potencia, dada por las palas puede variar desde las pocas libras en el aprendizaje (15-20), hasta casi las 50 o más libras en arqueros especialmente fuertes. Estando condicionada precisamente por las dimensiones físicas y apertura del arquero, la elección de los tamaños de cuerpo y palas elegidas.

La cuerda resulta de la combinación de diferente nº de hilos, según la potencia desarrollada, y fabricada generalmente de materiales con alta resistencia a la elasticidad. Desde el dacrón, pasando por el fast flight y modernas fibras con casi “0” de elasticidad, y empleadas en la alta competición. Deberá estar protegida de los rozamientos que disminuyen su vida mediante los entorchados laterales y central, amen de un cuidadoso encerado de forma regular. El punto donde se coloca el culatín de la flecha, se llama nock point o punto de enfleche, que será determinado específicamente y marcado con una pequeña arandela metálica o fabricada de hilo.

Entre los accesorios que se colocan en el arco se encuentran los elementos de puntería, como los visores, donde igualmente existen diferentes calidades y modelos, pero donde no se puede contemplar el uso de lentes u ópticas de aumento en el reglamento pertinente.

El reposaflechas es una pequeña pieza adherida a la ventana del arco, donde descansa la flecha durante la maniobra y disparo. Existen también muchos modelos y se diseñan para evitar al máximo, el roce que realiza ésta con los demás elementos del arco al salir disparada y que por ello influye en el vuelo y precisión. Se complementa con el llamado botón de presión, para regular otra de las cualidades que influyen en el correcto vuelo de la flecha, cual es la “rigidez” de la misma.

La propia flecha cumple ya de por sí, una función esencial en el trinomio arco-arquero-flecha. Su correcta elección basándose en el material de fabricación (carbono, aluminio, aleaciones y mezclas diversas), peso, índice de flexibilidad y características de la punta y emplumado es imprescindible para un correcto vuelo y eficacia en precisión. Existiendo unas tablas homologadas, para la elección correcta basándose en los parámetros del arco y apertura del arquero. La madera en principio, por sus especiales características, se reserva a los arcos tradicionales, de los que ya hablaremos.

Se completa la lista de accesorios básicos con el uso de los diferentes estabilizadores, que colocados a nivel central, en las palas o en “v”, tienen la misión de absorber las vibraciones que se producen en el momento del disparo, y que inciden negativamente en el vuelo e integridad a largo plazo del propio arco.

El resto de los accesorios serán los de uso personal, acoplados a nuestro cuerpo para protegernos a la par que mejorar nuestra técnica evitando así mismo el excesivo roce con nuestro cuerpo. Entre ellos tenemos los protectores de brazo y antebrazo que evitan los desagradables golpes de la cuerda sobre nuestra piel, y que en ocasiones pueden revestir determinada gravedad que nos obligarían a dejar la actividad durante algunas semanas. Los petos, utilizados para evitar lo mismo sobre el pecho, en arqueros de ambos sexos, las dactileras, para evitar la inflamaciones y ampollas que se nos formarían en los dedos por la fuerza al tensar nuestro arco y el roce al salir despedida de nuestra mano. Las dragoneras, que acoplados a nuestra muñeca o dedos, evitarían que se nos cayese el arco en el momento del disparo. Todas estas piezas están fabricadas con multitud de materiales diferentes, desde los tradicionales a base de piel o cuero, hasta los sintéticos como plásticos de diferentes densidades y que se pueden amoldar con facilidad.

Existen otros muchos accesorios utilizados como es el reposaarcos , para colocar el arco mientras no lo utilizamos, los prismáticos o telescopios que nos ayudan a ver la flecha clavada en la diana a largas distancias, etc. etc.

Cada elemento, y su secuencia de uso formaría parte de toda enseñanza reglada del nuevo arquero que se integre en la disciplina, pasando lógicamente por el aprendizaje previo de la técnica y normas de seguridad. Hoy en día, multitud de clubes con monitores cualificados pueden impartir estas enseñanzas en cursos o cursillos con responsabilidad, evitando problemas de seguridad, integridad física y gasto inútil de dinero, que se produce cuando la persona no conocedora de este deporte decide adquirir material en algunos comercios donde el nivel de conocimientos del vendedor respecto al tiro con arco es deficiente o con escasos escrúpulos.

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